
Primero lo desagradecidos que son la mayoría de nuestros actores. Poseedores de egos difíciles de controlar. Soberbios a la hora de ganar. Cobardes ante cada uno de sus fracasos.Fueron muy pocos los que recordaron, en cada uno de sus agradecimientos, al canal que los cobijó y les dio el espacio para desarrollar su talento.
Hubo, en esta última entrega, mucha sobrevaloración de algunas ficciones y actores. Demasiado reconocimiento a los ciclos golondrina que ocupan pocos meses en pantalla y, muchas veces, ni siquiera aportan garra en la pelea diaria.
No hablo de los Marcelo Tinelli, Susana Gimenez, Mirtha Legrand o del mismo Intrusos, programa que cada día sostiene en silencio y con trabajo un canal que hoy festeja el triunfo efímero de Lalola. Los de Carla Peterson se fueron con la gloria. Nosotros nos quedamos con las sobras y el trabajo diario que no se reconoce.
Se va a acabar las mentiras de algunos programadores cool.
Fue más prestigioso el de Televisión por la identidad, políticamente correcto, artísticamente mediocre.
El de Lalola, sobrevalorada por la crítica pero que terminó sin pena ni gloria navegando más cerca del fracaso que del éxito masivo.
Por eso, alguna vez habría que reivindicar a los programas que en silencio, sin el reconocimiento de adentro ni afuera mantienen a flote los canales. Hoy el 13 es lo que es gracias a Tinelli. Sólo por eso se merecía el oro que una estupidez de Lafauci le birló de las manos.
Y los volubles integrantes de APTRA siguen esos lineamientos como corderitos. Diga la verdad ¿Viendo la cara de algunos periodistas, ustedes creen que realmente veían Lalola o a Televisión para la identidad?
Pero esta tarde nosotros tenemos que seguir peleando por salir de pobres, mientras Carla y Luciano, en otro canal, descorchan champaña por su minuto de gloria.

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